Saturday, September 16, 2017

Apple nos muestra una visión ideal de la humanidad para vendernos sus teléfonos




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Diez años después del primer discurso inaugural de Apple que realizó Steve Jobs, Tim Cook pronunció el más reciente. CreditMarcio Jose Sanchez / Associated Press
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Mientras hablaba de las características del nuevo iPhone en la reciente presentación de Apple, Philip W. Schiller, vicepresidente sénior de mercadotecnia a nivel mundial, mostró cómo una aplicación de realidad aumentada podía colocar una imagen de las constelaciones sobre una foto del cielo tomada con una cámara.“¡No es un cielo genérico!”, exclamó. “¡Es el cielo que está a tu alrededor!”.
No lo sé. A mí me pareció un cielo genérico: nubes, azul, luz del sol. Sin embargo, sí se veía mejor en el teléfono… más bien, en la imagen del celular que se proyectó en la pantalla en Cupertino, California, que vi en una transmisión de video desde mi computadora. Era luminosa. Las marcas de la constelación aparecían y desaparecían, le daban un aspecto de extravagancia mágica.
Miré al cielo por el tragaluz que tengo sobre mi escritorio. Es verdad. Ese cielo del iPhone se veía mucho mejor que la basura de cielo normal que podía ver con mis ojos. Esta mejora de la realidad es la que vende cada video del evento de Apple, más que cualquier iPhone particular o decodificador. Si la publicidad alguna vez nos dijo que “Todo va mejor con Coca-Cola”, este evento —una vitrina para los productos de Apple y la gente que los utiliza— diría que “Todo se ve mejor con Apple”.
Este año es el décimo aniversario del iPhone. También es el décimo aniversario del discurso inaugural de Apple en el que Steve Jobs anunció el dispositivo original. La primera vez fue toda una hazaña: Jobs embelesó al público cuando les pidió que se imaginaran un iPod, un teléfono y un dispositivo de internet de bolsillo en un solo aparato.
La figura de Jobs, quien murió en 2011, se sintió en la nostálgica presentación del martes. El director ejecutivo de Apple, Tim Cook, le rindió tributo y su voz se quebró de la emoción. Una imagen de Jobs se veía en el escenario como el rostro del Gran Hermano del comercial clásico de Macintosh llamado “1984”. Cook incluso revivió la frase de Jobs, “una cosa más…” y agregó: “Respetamos mucho esas palabras y no las decimos a la ligera”.
Estas presentaciones transmitidas en línea se han convertido en una producción tan importante para Apple como los mismos dispositivos. Un evento de Apple es un tipo diferente de televisión: un comercial extendido —este duró casi dos horas— que las personas ven con gusto para echarle un vistazo a los productos nuevos y tener una idea artística de las mejores versiones de ellas mismas.
En la enorme pantalla, jóvenes atractivos corren con una tela roja que se ondula mientras cruzan un desierto dorado. Figuras con capas vuelan a través de las nubes como ángeles en el hermoso avance de un videojuego. El video promocional en el que se muestra al Apple Watch como herramienta de acondicionamiento físico fue tan reconfortante e inspirador que creo que el Apple Watch tal vez se va a postular para presidente.
Angela Ahrendts, la vicepresidenta sénior de ventas de Apple, señaló que las tiendas se renombrarán “Town Squares” (Plazas públicas) y serán lugares donde la comunidad se podrá reunir, educar… y comprar el teléfono de mil dólares. Durante el evento, Cook dijo: “Las ventas al menudeo de Apple nunca han tenido vender como su único objetivo. La meta es aprender, inspirar y conectar con la gente”. Harás cosas fantásticas con esta tecnología, explicaba la presentación. ¡Estarás más sano!¡Aprenderás! ¡Jugarás juegos ennoblecedores!
A pesar de que Jobs ha muerto, su estética minimalista vive en Cupertino, en los productos y el escenario. Todo se proyectó en una pantalla negra, como collares de diamantes en una caja de terciopelo. El espectáculo abrió con un video del sol al amanecer (¿o al atardecer? no, estoy seguro de que era el amanecer) sobre el nuevo Teatro Steve Jobs, donde tuvo lugar el evento.
Cook es un presentador amigable pero su intención no es tener el magnetismo de Jobs. Vestido con una chaqueta con cierre —la ropa casual de los ricos, en oposición al cuello alto de esteta que usaba Jobs— dirigió los reflectores hacia sus colaboradores. Entre ellos se encontraba el diseñador Jonathan Ive, quien habló desde una habitación blanca con un emoticón de un mono animado.
Estos “animoticones” controlados por medio de tecnología de reconocimiento facial —sí, el emoticón de la caca está ahí— tienen un entrenamiento. Se puede leer en otros lugares sobre las especificaciones técnicas del nuevo hardware. Sin embargo, una gran parte de la presentación se concentró en las imágenes: las cámaras, las pantallas de extremo a extremo, la animación, el énfasis del alcance con el que Apple podría cubrir el mundo para hacerlo más lindo, mejor y más divertido.
No voy a fingir que soy inmune a ese espectáculo. Vi la presentación de Apple en mi iMac de Apple después de que mi iPad de Apple me lo recordara y no pudiera verlo en mi Apple TV por medio de la aplicación de eventos de Apple. Una Mac Plus de 1989 que no puedo dejar ir sigue en mi sótano. Lo más seguro es que vaya a comprar uno de los teléfonos nuevos.
¿Qué voy a hacer con él? ¿Qué hará el resto de la gente? Publicaré fotos en Instagram de los alimentos que me prepare porque creo que se ven más apetitosos de lo que son. Leeré otro tuit del presidente. Buscaré letras de canciones en Google. Veré publicaciones de Facebook y me volveré loco en internet.
Y dentro de un año, programaré un recordatorio para ver otro evento de Apple porque, en lo más profundo de mi ser, creo que con una actualización más podría ser perfeccionado.
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